
Recibir un diagnóstico de adenomiosis cuando estás buscando un embarazo puede generar muchas preguntas y, sobre todo, mucha incertidumbre. Quizás llegaste a este nombre después de años de menstruaciones muy dolorosas, o tal vez apareció de forma inesperada en un estudio de fertilidad. En cualquier caso, entender de qué se trata es el primer paso para tomar decisiones con tranquilidad.
La adenomiosis es una condición en la que el tejido que recubre el interior del útero crece dentro de su pared muscular. Es una enfermedad benigna y frecuente, pero puede afectar tanto a la calidad de vida como a la fertilidad. La buena noticia es que, con el acompañamiento adecuado, muchas mujeres con adenomiosis logran cumplir su deseo de ser madres.
En este artículo te explicamos qué es la adenomiosis, en qué se diferencia de la endometriosis, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica, de qué manera puede influir en la fertilidad y qué opciones de tratamiento existen cuando hay un proyecto de maternidad en camino.
¿Qué es la adenomiosis y en qué se diferencia de la endometriosis?
La adenomiosis es una enfermedad ginecológica benigna en la que el tejido endometrial —el revestimiento interno del útero— crece hacia adentro del músculo uterino, llamado miometrio. Esto provoca inflamación, un engrosamiento de las paredes del útero y un entorno que puede volverse menos favorable para que el embrión se implante. Se estima que afecta a entre el 20% y el 35% de las mujeres en edad fértil.
Es habitual confundir la adenomiosis con la endometriosis, porque ambas tienen que ver con el tejido endometrial fuera de su lugar. La diferencia está en la ubicación: en la endometriosis ese tejido crece fuera del útero, por ejemplo en las trompas, los ovarios o el peritoneo; en la adenomiosis, en cambio, crece dentro del músculo uterino. Son condiciones distintas, aunque pueden aparecer juntas: coexisten en hasta el 20% de los casos.
| Dato importante: La adenomiosis puede presentarse de forma difusa, cuando afecta a todo el miometrio, o focal/nodular, cuando se concentra en zonas específicas del músculo. Esta distinción es relevante para evaluar el pronóstico reproductivo de cada paciente. |
¿Cuáles son los síntomas de la adenomiosis?
Los síntomas pueden variar mucho de una mujer a otra. Los más frecuentes son:
- Menstruaciones muy dolorosas (dismenorrea): dolores intensos durante la regla, que suelen empeorar con el paso del tiempo.
- Sangrado abundante (menorragia): menstruaciones con mucho flujo y de mayor duración de lo habitual.
- Dolor pélvico crónico, especialmente en los días previos y durante la menstruación.
- Útero agrandado: en algunos casos, el profesional puede notar al examen un útero de mayor tamaño.
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
Es importante aclarar que muchas mujeres con adenomiosis no tienen síntomas, o tienen molestias muy leves. En esos casos, la condición suele descubrirse durante un estudio de fertilidad o en un control ginecológico de rutina.
¿Cómo se diagnostica la adenomiosis?
Diagnosticar la adenomiosis no siempre es sencillo, ya que puede confundirse con miomas u otras alteraciones del útero. Por eso el diagnóstico suele apoyarse en distintos estudios:
- Ecografía transvaginal: es el primer método de evaluación. Permite detectar cambios en la pared uterina, como un miometrio de aspecto heterogéneo, pequeños quistes en el músculo y un engrosamiento de la zona de unión entre el endometrio y el miometrio.
- Resonancia magnética (RMN): ofrece mayor precisión para evaluar la extensión y el tipo de adenomiosis (difusa o focal). Se utiliza cuando la ecografía no resulta concluyente.
- Diagnóstico definitivo: es histológico, es decir, mediante el análisis del tejido tras una biopsia o una histerectomía. En la práctica clínica, sin embargo, el diagnóstico se realiza habitualmente por imágenes.
¿La adenomiosis afecta a la fertilidad?
La adenomiosis puede dificultar el embarazo a través de varios mecanismos:
- Alteración del entorno uterino: la inflamación crónica del miometrio puede dificultar que el embrión se implante.
- Menor receptividad endometrial: se producen cambios en el endometrio que reducen su capacidad de recibir al embrión.
- Mayor riesgo de aborto espontáneo: algunos estudios muestran un riesgo de aborto cercano al 31% en mujeres con adenomiosis, frente a alrededor del 14% en mujeres sin la condición.
- Menores tasas de implantación y de embarazo en los ciclos de fecundación in vitro.
Ahora bien, tener adenomiosis no significa que no vayas a poder tener hijos. No es sinónimo de infertilidad definitiva: con el tratamiento adecuado y el acompañamiento de un equipo especializado, muchas mujeres logran embarazarse.
Opciones de tratamiento según el deseo reproductivo
No existe un único tratamiento para la adenomiosis. La estrategia depende de los síntomas, de la edad de la paciente y, sobre todo, de si hay o no un deseo de embarazo en el corto plazo.
- Tratamiento médico (sin búsqueda inmediata de embarazo): anticonceptivos hormonales orales, DIU hormonal con levonorgestrel o agonistas de GnRH. Ayudan a controlar los síntomas, aunque no curan la enfermedad.
- Tratamiento médico preconcepcional: en algunos casos, el uso de agonistas de GnRH durante 3 a 6 meses puede mejorar el entorno uterino antes de iniciar un tratamiento de fertilidad.
- Cirugía conservadora: en casos de adenomiosis focal severa puede evaluarse la resección quirúrgica, aunque no siempre es posible ni está indicada.
- Histerectomía: es la solución definitiva, reservada para mujeres con síntomas severos que no desean tener (más) hijos. No es una opción para quienes están en búsqueda reproductiva.
Adenomiosis y reproducción asistida: ¿es posible quedar embarazada?
Para las mujeres con adenomiosis que buscan un embarazo, la fecundación in vitro (FIV) suele ser la técnica de elección. Esto se debe a que permite trabajar de manera muy precisa sobre los puntos que la adenomiosis puede comprometer:
- Seleccionar embriones de buena calidad y transferirlos en el momento óptimo de receptividad del endometrio.
- Combinar la transferencia con una preparación endometrial personalizada —hormonal y cronometrada— para optimizar las condiciones de implantación.
- Evaluar la ventana de implantación mediante un test de receptividad endometrial cuando hubo fallos previos.
En los casos de ovodonación, los resultados son comparables a los de mujeres sin adenomiosis cuando se optimiza la preparación del endometrio. La evidencia disponible sugiere que la adenomiosis puede reducir la tasa de nacidos vivos por transferencia, pero no afecta los resultados perinatales en los ciclos de donación de óvulos.
Si tenés un diagnóstico de adenomiosis y estás buscando un embarazo, el equipo de IN VITRO Buenos Aires puede evaluar tu caso y diseñar un plan a tu medida. Contactanos para coordinar una consulta.
Preguntas frecuentes sobre adenomiosis y fertilidad
¿La adenomiosis tiene cura?
El único tratamiento que la elimina de forma definitiva es la histerectomía. Las opciones médicas no la curan, pero permiten controlar los síntomas y, en algunos casos, mejorar las condiciones para buscar un embarazo.
¿Puedo quedar embarazada si tengo adenomiosis?
Sí. Muchas mujeres con adenomiosis logran embarazarse, ya sea de forma natural o con la ayuda de la reproducción asistida. El abordaje adecuado marca la diferencia.
¿La adenomiosis empeora con el tiempo?
Puede progresar a lo largo de los años. En general, los síntomas tienden a atenuarse o a resolverse con la llegada de la menopausia.
¿La adenomiosis y la endometriosis son lo mismo?
No. Son condiciones diferentes, con mecanismos y localizaciones distintas, aunque pueden coexistir en una misma persona.
