En el camino al embarazo, el embrión es un componente indiscutido junto con un útero receptivo. En las técnicas de reproducción asistida, el embrión elegido para ser transferido al útero es obtenido por fecundación in vitro y el tiempo que transcurre entre estos dos eventos tiene lugar en el laboratorio.
Los invito a seguir leyendo y descubrir qué le sucede al embrión durante esos días.

¿Qué ocurre dentro del laboratorio?

El objetivo dentro del laboratorio es simular el paso del embrión por la Trompa de Falopio hacia el útero. Con la ayuda de la Imagen 1, podemos observar cómo se desarrolla el embrión. Todo comienza con 1 única célula y son necesarias varias rondas de divisiones celulares para llegar al blastocisto que puede alcanzar unas 200 células!
Además del aumento en el número de células, éstas se organizan y adquieren funciones específicas. El resultado final es un embrión en estadio de blastocisto que puede comunicarse con el útero y conseguir el embarazo.


Imagen 1: desde el cigoto de 1 célula hasta el blastocisto.

¿Cuál es la tecnología que permite este crecimiento fuera del aparato reproductor femenino?

Actualmente los laboratorios de embriología cuentan con incubadoras diseñadas especialmente para el cultivo de embriones. Dentro de ellas se recrean las condiciones ideales para el crecimiento gracias a la atmósfera gaseosa generada y a la temperatura que proporcionan.

Otro elemento fundamental es el medio de cultivo en el cual permanecen los embriones. Después de la fecundación in vitro los embriones son colocados en gotas de medio de cultivo, distribuidas en una pequeña cápsula de plástico, las cuales son cubiertas con un aceite especial. Durante este período de crecimiento el embrión se nutre del medio que lo rodea. La cápsula permanece la mayor parte del tiempo dentro de la incubadora donde las condiciones son estables. Esto permite el cultivo hasta 6 o 7 días! Algo imposible en los comienzos de la reproducción asistida. De todas formas no se puede avanzar más en el laboratorio, luego es indispensable la interacción con el útero.


Imagen 2: cápsula con gotas de medio de cultivo e incubadora.

Sin embargo, si queremos ser testigos de algún momento del desarrollo debemos sacar la cápsula de la incubadora y mirar los embriones al microscopio óptico.


Imagen 3: compartimentos de la incubadora y microscopio óptico.

¿No sería maravilloso poder espiar todo el tiempo al embrión sin condicionar su crecimiento? La realidad es que se puede…
Algunas incubadoras poseen la tecnología de monitoreo contínuo (time lapse) que permite seguir mediante un registro fotográfico todos los pasos de la evolución del embrión. Como resultado se obtiene un video que permite una evaluación en profundidad del progreso dinámico de cada embrión sin la necesidad de sacarlos de la incubadora para mirarlos al microscopio.


Imagen 4: Incubadora con monitoreo contínuo (time lapse)

En In vitro Buenos Aires contamos con este y otros equipamientos de última generación que permiten las mejores condiciones de cultivo sin perturbar el desarrollo embrionario, no dudes en consultarnos.

Solicitar asesoramiento con un especialista

WordPress Lightbox Plugin