
Junio es el mes internacional dedicado a la concientización sobre la fertilidad. Esta conmemoración busca visibilizar los problemas que afectan a muchas parejas y personas en todo el mundo, difundir información precisa sobre prevención, facilitar el acceso a atención médica especializada y destacar los avances médicos en tratamientos de fertilidad.
¿Por qué es importante cuidar la fertilidad?
La infertilidad se define como la incapacidad para lograr un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Este problema puede causar angustia emocional, dificultades económicas y afectar gravemente el bienestar mental y social de quienes lo padecen.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 17,5% de los adultos (casi uno de cada seis) enfrentan infertilidad en algún momento de su vida. En Argentina, la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) estima que entre el 15% y el 20% de la población tiene dificultades para concebir.
Aunque no hay una fórmula para prevenir la infertilidad, mantener controles ginecológicos regulares, adoptar un estilo de vida saludable, consultar a tiempo con especialistas y elegir clínicas de fertilidad confiables pueden mejorar significativamente las perspectivas de embarazo.
Factores que afectan la fertilidad
La infertilidad puede originarse tanto en mujeres como en hombres, o derivar de causas mixtas. Además, existe la infertilidad sin causa aparente, cuando los estudios no identifican un motivo específico.
Entre las principales causas femeninas se encuentran los problemas en la ovulación, disminución en la calidad de los óvulos, endometriosis, obstrucción de trompas y alteraciones uterinas. En los hombres, son comunes las afecciones en la calidad o cantidad de espermatozoides. Otros elementos que afectan la fertilidad son el sobrepeso, el consumo de drogas, el tabaquismo, la mala alimentación, el estrés crónico y la exposición a toxinas ambientales.
A estos factores se suman los cambios sociales: el retraso en la maternidad es cada vez más frecuente, lo que por efecto del tiempo puede reducir las posibilidades de embarazo. Además, las nuevas configuraciones familiares, como las familias monoparentales u homoparentales, requieren abordajes médicos y sociales inclusivos.
En Argentina, esta realidad se refleja con claridad en las estadísticas recientes. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en 2024 se registraron 413.135 nacimientos vivos, lo que representa una caída del 46,8% respecto a 2014. La consulta por dificultades para concebir llega cada vez más tarde. Esta postergación, sumada al impacto natural del tiempo sobre la fertilidad femenina, convierte al acceso a la información y a la consulta temprana en herramientas fundamentales.
Fuente: Ministerio de Salud de la Nación, Estadísticas Vitales 2024.
Avances en la preservación y tratamientos de fertilidad
Hoy, la medicina reproductiva ofrece múltiples opciones para quienes desean formar una familia. Los tratamientos varían desde procedimientos de baja complejidad, como la inseminación artificial, hasta técnicas más complejas como la fertilización in vitro (FIV), que puede realizarse con óvulos y espermatozoides propios o donados.
Una de las herramientas que más creció en los últimos años es la preservación de la fertilidad a través de la congelación de óvulos.Esto habla de una mayor conciencia sobre el impacto del tiempo en la calidad ovocitaria. En la siguiente sección te explicamos de qué se trata y quiénes pueden beneficiarse.
Congelación de óvulos: una tendencia que crece en Argentina
¿Por qué cada vez más mujeres eligen preservar su fertilidad?
La congelación de óvulos dejó de ser una excepción para convertirse en una decisión cada vez más frecuente y planificada. En Argentina, la demanda de este procedimiento aumenta un 20% cada año, y cada vez más mujeres llegan a consultarlo a edades más jóvenes: si en 2024 la edad promedio era de 38-39 años, en 2025 bajó a los 34-35 años. La tendencia también se observa a nivel global: según datos de la Organización Mundial de la Salud, entre 2021 y 2024 la cantidad de personas que optaron por la criopreservación de óvulos creció un 70% en el mundo.
¿Cuándo es el momento ideal para consultar?
Una de las preguntas más frecuentes en la consulta es: ¿a qué edad tiene sentido pensar en congelar óvulos? La respuesta es antes de lo que generalmente se cree. Si bien el rango óptimo para realizar la criopreservación es antes de los 35 años,no significa que luego de esa edad no se pueda realizar el procedimiento, sino que cuanto más temprano se realice, mejor es la calidad y cantidad de los óvulos obtenidos.
Un dato que refleja un cambio cultural significativo: la edad promedio de las mujeres que consultan por congelación de óvulos en Argentina bajó de 38-39 años en 2024 a 34-35 años en 2025. Cada vez las mujeres consultan a edades más tempranas, más informadas y con mayor margen para obtener buenos resultados.
No es necesario querer ser madre hoy ni tener una urgencia médica para hacer la consulta. La criopreservación es, ante todo, una herramienta de planificación: permite ampliar el tiempo disponible sin perder calidad.
¿Cómo es el proceso de vitrificación?
El proceso completo de criopreservación de óvulos se desarrolla en aproximadamente 15 días y se realiza de manera ambulatoria. A grandes rasgos, consta de cuatro etapas:
- Estudios iniciales: análisis hormonales, ecografía y evaluación de la reserva ovárica.
- Estimulación ovárica: mediante medicación subcutánea que estimula el desarrollo de múltiples folículos en los ovarios.
- Punción folicular: procedimiento corto y ambulatorio que permite recuperar los óvulos.
- Vitrificación: técnica mediante la cual se congelan los óvulos obtenidos. Los óvulos vitrificados se conservan en nitrógeno líquido a -196°C durante el tiempo que la mujer necesite.
Si querés conocer todos los detalles del tratamiento, visitá nuestra página de congelamiento de óvulos, donde vas a encontrar información completa y podés solicitar una consulta.
¿Quiénes pueden beneficiarse?
La congelación de óvulos está indicada en una variedad de situaciones que va más allá de la postergación voluntaria de la maternidad:
- Mujeres que desean posponer la maternidad por razones personales, laborales o de pareja.
- Pacientes con diagnóstico de baja reserva ovárica o antecedentes familiares de menopausia precoz.
- Mujeres que van a iniciar tratamientos oncológicos como quimioterapia o radioterapia, que pueden comprometer la fertilidad futura.
- Pacientes con endometriosis, lupus u otras enfermedades autoinmunes que pueden afectar la reserva ovárica con el tiempo.
- Personas que van a iniciar terapia hormonal y desean preservar sus opciones reproductivas antes del tratamiento.
Si te identificás con alguna de estas situaciones, o simplemente querés saber si la criopreservación es una opción para vos, el primer paso es una consulta con un especialista en medicina reproductiva.
El mes internacional del cuidado de la fertilidad es una invitación para informarse, prevenir y planificar. Conocer las opciones disponibles, y buscar un acompañamiento profesional adecuado, puede hacer la diferencia para tu futuro reproductivo.

